
Sin hacer ruido la tomé i vestida de rojo i azul la apreté, imaginariamente un vestido de novia que tu puedas vestir enfrente de mi. Un beso de despedida, tu concha torcida, como los granos de arroz que caen a tus pies, vamos a decir adiós la centésima vez i después mañana haremos esto otra vez.
La arrastré, la puse afuera i allá atrás la deje, donde nadie pudiera verla, sin vida i fría en este pozo, i mirar este momento fue de soporte para mi. Un beso de despedida, tu concha torcida, como los granos de arroz que caen a tus pies, vamos a decir adiós la centésima vez i después mañana haremos esto otra vez. Nunca pensé que seria de esta manera, solo tu i yo, estamos aquí solos, i si te quedas, todo por lo que estoy preguntando es por mil cuerpos amontonados, nunca pensé que fueran tantos. Para mostrarte sólo lo que he pensado i seguiré haciendo mas, solo para probar que adoro cada pulgada de razón. Todo por lo que estoy preguntando es porque estas manos están manchadas de rojo, por las veces que he matado i después podemos lavar este anillo de compromiso con veneno i queroseno. Nos reiremos hasta morir i celebraremos el de las cosas con champagne barato, sin, sin hacer ruido i te deseo lejos.
Muy buen diseño.
ResponderEliminarLo que estás publicando tiene contrastes sobre la vida, cosas que bordean la desesperación, el "desencanto" del vivir... Pero también observo la alegría de vivir. En fin, reflexiones...
Eso quiere decir, que vos sos genial.
Me encanta...